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Fotografías asistidas por Drones, los modelos 3D y la inteligencia artificial están ayudando a los científicos a entender qué está pasando en Siberia.

En realidad la tecnología basada en la Inteligencia Artificial cada vez incursiona en nuevos ámbitos, no sólo en el área de la seguridad, como bien conocen los cerrajeros, también en la medicina, ingeniería, y ahora en la geología.

Y es que en los últimos días se han tenido noticias de que se han formado unos cráteres en el permafrost​ de Siberia

El permafrost (permahielo o permagel en español) es el nombre que se le da a la capa de suelo permanentemente congelado —pero no permanentemente cubierto de hielo o nieve— de las regiones muy frías o periglaciares, como la tundra.

Por lo general esta capa del suelo ha pasado congelada por más de dos años, y muchas veces, está cubierto de vegetación, y son las capas inferiores o debajo de esa vegetación que están completamente congeladas.

Su estudio, por parte de los científicos, ha servido a través de los años para determinar las temperaturas que ha habido en la tierra durante los últimos años.

Lamentablemente, el permahielo de Siberia, Alaska y Canadá ha sufrido temperaturas bastante altas durante el verano pasado y grandes cantidades se han comenzado a derretir. 

Hoyos en el permahielo de Siberia

Durante los últimos años, han aparecido algunos hoyos en Siberia, y precisamente, justo el año pasado, apareció de forma violenta y explosiva un gran hoyo en la tundra siberiana el año pasado.

Fue el hoyo 17 que apareció en las remotas penínsulas de Yamal y Gyda en el Ártico ruso desde que se vio el primero en 2013, desconcertando a los científicos.

Tecnología ayuda a los científicos

Anteriormente, era bastante difícil investigar estos hoyos, debido al peligro que se podría presentar si había un derrumbamiento mayor, y todas las medidas de seguridad que se debía tomar para que los científicos pudiesen ingresar a estos hoyos.

Sin embargo, gracias a equipos inteligentes como los drones equipados con cámaras de video, pudieron estudiar por primera vez uno de estos cráteres, precisamente el más reciente, que es un cráter de 30 metros de profundidad que se formó el año pasado en la tundra rusa.

El dron tomó alrededor de 80 imágenes, lo que permitió a los investigadores construir un modelo 3D del cráter, que tiene 30 metros de profundidad; imagina tres autobuses de punta a punta.

El autor del estudio, Igor Bogoyavlensky, del Instituto de Investigación de Petróleo y Gas de la Academia de Ciencias de Rusia, se desempeñó como piloto de drones y dijo que tenía que acostarse en el borde del cráter de 10 pisos de profundidad y colgar los brazos sobre el borde para controlar el dron.

«Tres veces estuvimos cerca de perderlo, pero logramos obtener los datos para el modelo 3D», dijo.

Con el uso de imágenes de satélite, los investigadores también pudieron determinar cuándo se formó el cráter. Creen que el montículo habría explotado en algún momento entre el 15 de mayo y el 9 de junio de 2020. El cráter se vio por primera vez durante un vuelo en helicóptero el 16 de julio de 2020.

Los científicos creen que el cráter se formó después de una explosión de gas metano acumulado cerca del nivel del suelo y que el calentamiento global ha provocado la aparición de no menos de 17 cráteres en el Ártico ruso.

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